El primer hombre
El primer hombre Pero aproximadamente por la época en que ingresaban en el liceo, se instaló en el barrio una biblioteca municipal, a medio camino entre la calle donde vivía Jacques y la parte alta donde empezaban los barrios más distinguidos, con villas rodeadas de pequeños jardines llenos de plantas perfumadas que crecían vigorosamente en las cuestas húmedas y cálidas de Argelia. Las villas rodeaban el gran parque del internado Sainte-Odile, escuela religiosa sólo para niñas. En ese barrio, tan cerca y tan lejos del de ellos, fue donde Jacques y Pierre conocieron sus emociones más profundas (de las que no es el momento de hablar, pero ya se hablará de ellas, etcétera). La frontera entre los dos universos (uno polvoriento y sin árboles, donde todo el espacio estaba reservado a los habitantes y a las piedras que los cobijaban; el otro donde las flores y los árboles constituían el verdadero lujo de ese mundo) estaba representada por un bulevar bastante ancho con soberbios plátanos en las dos aceras. En efecto, una de sus orillas estaba bordeada de villas, y la otra de pequeñas construcciones baratas. La biblioteca municipal se instaló en esa zona.