El primer hombre
El primer hombre —Sà —dijo el guardián—. Se llama el sector del Souvenir Français. ¿Qué nombre busca?
—Henri Cormery —respondió el viajero.
El guardián abrió un gran libro forrado con papel de embalaje y siguió con su dedo terroso una lista de nombres. El dedo se detuvo.
—Cormery, Henri, «herido mortalmente en la batalla del Marne, muerto en Saint-Brieuc el 11 de octubre de 1914».
—Eso es —dijo el viajero.
El guardián cerró el libro.
—Venga —dijo.
Y lo precedió en el camino hacia las primeras filas de tumbas, unas modestas, otras pretenciosas y feas, todas cubiertas de ese batiborrillo de mármol y abalorios que deshonrarÃa cualquier lugar del mundo.
—¿Es un pariente? —preguntó el guardián con aire distraÃdo.
—Era mi padre.
—Lo siento.
—No, no, yo aún no tenÃa un año cuando murió. Asà que, usted comprenderá.