El primer hombre
El primer hombre SÃ, en el fondo mismo de la noche de su nacimiento, durante la mudanza, emigrante, hijo de emigrantes, Europa ponÃa de acuerdo ya sus cañones que estallarÃan al unÃsono unos meses más tarde, expulsando a los Cormery de Saint-Apôtre, él hacia su regimiento en Argel, ella hacia el pequeño apartamento de su madre en un barrio miserable, llevando en brazos al niño hinchado de picaduras de mosquitos. «No se preocupe, madre. Cuando Henri vuelva, nos iremos.» Y la abuela, erguida, el pelo blanco peinado hacia atrás, los ojos claros y duros: «Hija mÃa, habrá que trabajar».
—Estuvo en el regimiento de zuavos.
—SÃ. Hizo la guerra en Marruecos.