El verano
El verano Ningún hombre puede decir lo que es. Pero quizá puede llegar a decir lo que no es. Al que todavía busca, le piden que haya terminado. Mil voces le anuncian lo que ya ha encontrado, y, sin embargo, él sabe que no es eso. ¿Buscar y dejar que digan? Claro. Pero hace falta defenderse de vez en cuando. No sé lo que busco, lo nombro con prudencia, me desdigo, me repito, avanzo y retrocedo. Sin embargo, se me ordena dar los nombres, o el nombre, de una vez para siempre. Entonces me revuelvo; lo que se nombra, ¿no se ha perdido ya? Eso es, al menos, lo que puedo intentar decir.