Escritos libertarios
Escritos libertarios Me reservo el derecho a decir lo que ahora sé sobre mí y sobre los demás, con la única condición de que no se añada a la insoportable desdicha del mundo, sino que solamente designe, en las paredes oscuras contra las que tanteamos, los lugares todavía invisibles donde puedan abrirse unas puertas. Sí, me reservo el derecho a decir lo que sé, y lo diré. Solo me intereso por el renacimiento.
Hay libros de los que apenas se puede hablar, de tan cercanos que son. El de Camus es una de estas obras, tan raras actualmente, tras cuya lectura uno se siente un poco menos solo. Y qué importa si, después, una especie de torpe pudor impide escribir sobre ello, puesto que, en lugar de hacer siempre más o menos vanos comentarios, podemos citar. Leamos, por ejemplo, lo que Camus escribió sobre la libertad en Actuelles II:
Es cierto que no hay libertad posible para un hombre clavado al torno durante todo el día y que, cuando llega la noche, se hacina con su familia en una sola habitación. Pero esto condena a una clase, a una sociedad y a la servidumbre que supone, no a la propia libertad de la que no puede prescindir el más pobre de nosotros. Porque incluso si la sociedad se encontrara transformada súbitamente y se volviera decente y cómoda para todos, si la libertad no reinara, seguiría siendo una barbarie.