Los justos
Los justos DORA. —Yanek. Este es Stepan, que reemplaza a Schweitzer.
KALIAYEV. —Bienvenido, hermano.
STEPAN. —Gracias.
(Dora y Kaliayev se sientan frente a los demás).
ANNENKOV. —Yanek, ¿estás seguro de que reconocerás la calesa?
KALIAYEV. —SÃ, la vi dos veces muy detenidamente. ¡En cuanto aparezca la reconoceré entre mil! He anotado todos los detalles. Por ejemplo, uno de los cristales de la linterna izquierda está desportillado.
VOINOV. —¿Y los soplones?
KALIAYEV. —A montones. Pero somos viejos amigos. Me compran cigarrillos. (Se rÃe).
ANNENKOV. —¿Pavel ha confirmado el informe?
KALIAYEV. —El gran duque irá esta semana al teatro. Dentro de un rato, Pavel sabrá el dÃa exacto y entregará un mensaje al portero. (Se vuelve hacia Dora y rÃe). Tenemos suerte, Dora.
DORA. —(mirándole). ¿Ya no eres buhonero? Ahora estás hecho un gran señor. Qué guapo estás. ¿No echas de menos la zamarra?