Los justos
Los justos VOINOV. —No sé nada. Yo esperaba la primera bomba. Vi que el coche daba la vuelta y no pasaba nada. Perdà la cabeza. Creà que en el último momento habÃas cambiado nuestros planes, vacilé. Y entonces corrà hasta aquÃ…
ANNENKOV. —¿Y Yanek?
VOINOV. —No lo he visto.
DORA. —Lo han detenido.
ANNENKOV. —(que sigue mirando hacia afuera). ¡Ahà está!
(El mismo juego escénico. Entra Kaliayev con el rostro bañado en lágrimas).
KALIAYEV. —(delirante). Hermanos, perdonadme. No pude.
DORA. —(se le acerca y le coge la mano). No es nada.
ANNENKOV. —¿Qué ha pasado?
DORA. —(a Kaliayev). No es nada. A veces, en el último momento todo se derrumba.
ANNENKOV. —Pero no es posible.
DORA. —Déjalo. No eres el único, Yanek. Schweitzer tampoco pudo la primera vez.
ANNENKOV. —Yanek, ¿te ha dado miedo?
KALIAYEV. —(sobresaltándose). Miedo, no. ¡No tienes derecho a…!