Los justos
Los justos (Llaman con la señal convenida. A una señal de Annenkov, Voinov sale. Kaliayev está postrado. Silencio. Entra Stepan).
ANNENKOV. —¿Y?
STEPAN. —Iban niños en el carruaje del gran duque.
ANNENKOV. —¿Niños?
STEPAN. —SÃ. El sobrino y la sobrina del gran duque.
ANNENKOV. —El gran duque irÃa solo, según Orlov.
STEPAN. —Estaba también la gran duquesa. Era demasiada gente, supongo, para nuestro poeta. Por fortuna, los soplones no vieron nada.
(Annenkov habla a Stepan en voz baja. Todos miran a Kaliayev, que alza los ojos hacia Stepan).