Los justos
Los justos KALIAYEV. —Perdóname, Alexis. He complicado las cosas.
VOINOV. —(en voz más baja). ¿Quién dice eso? ¿Por qué más difÃciles? Estoy cansado, nada más.
DORA. —Ahora todo irá rápidamente. Dentro de una hora habrá acabado todo.
VOINOV. —SÃ, habrá acabado. Dentro de una hora… (Mira a su alrededor. Dora se le acerca y le coge la mano. Él abandona su mano, luego la retira con violencia). Boria, quisiera hablar contigo.
ANNENKOV. —¿A solas?
VOINOV. —A solas.
(Se miran. Kaliayev, Dora y Stepan salen).
ANNENKOV. —¿Qué pasa? (Voinov calla). DÃmelo, por favor…
VOINOV. —Me da vergüenza, Boria. (Silencio). Me da vergüenza. Debo decirte la verdad.
ANNENKOV. —¿No quieres arrojar la bomba?
VOINOV. —No podré arrojarla.
ANNENKOV. —¿Tienes miedo? ¿No es más que eso? Eso no es para avergonzarse.
VOINOV. —Tengo miedo y me da vergüenza tener miedo.
ANNENKOV. —Pero anteayer estabas alegre y animoso. Cuando saliste te brillaban los ojos.