Los justos
Los justos VOINOV. —Dile a Yanek que él no tiene la culpa. Y que le quiero como os quiero a todos.
(Silencio. Annenkov le besa).
ANNENKOV. —Adiós, hermano. Todo terminará. Rusia será feliz.
VOINOV. —(huyendo). Oh, sÃ. ¡Que sea feliz! ¡Que sea feliz! (Annenkov se dirige a la puerta).
ANNENKOV. —Venid. (Entran todos con Dora).
STEPAN. —¿Qué pasa?
ANNENKOV. —Voinov no arrojará la bomba. Está agotado. No serÃa seguro.
KALIAYEV. —Tengo yo la culpa, ¿verdad, Boria?
ANNENKOV. —Me ha dicho que te quiere.
KALIAYEV. —¿Volveremos a verle?
ANNENKOV. —Tal vez. Por ahora nos deja.
STEPAN. —¿Por qué?
ANNENKOV. —Será más útil en los Comités.
STEPAN. —¿Lo ha pedido él? ¿Asà que tiene miedo?
ANNENKOV. —No. Lo he decidido yo.
STEPAN. —¿A una hora del atentado, nos privas de un hombre?
ANNENKOV. —A una hora del atentado he tenido que decidir solo. Es demasiado tarde para discutir. Ocuparé yo el lugar de Voinov.
STEPAN. —Me corresponde a mà por derecho.