Los justos
Los justos KALIAYEV. —(con violencia). Al dÃa siguiente.
(Entran Annenkov y Stepan. Dora y Kaliayev se alejan uno del otro).
ANNENKOV. —¡Yanek!
KALIAYEV. —En seguida. (Respira profundamente). Por fin, por fin…
STEPAN. —(acercándosele). Adiós, hermano, estoy contigo.
KALIAYEV. —Adiós, Stepan. (Se vuelve hacÃa Dora). Adiós, Dora. (Dora se le acerca. Están muy cerca uno del otro, pero no se tocan).
DORA. —No, adiós, no. Hasta la vista. Hasta la vista, querido. Nos encontraremos.
(Él la mira. Silencio).
KALIAYEV. —Hasta la vista. Yo… Rusia será hermosa.
DORA. —(con lágrimas). Rusia será hermosa.
(Kaliayev se persigna delante del icono).
(Sale con Annenkov. Stepan se dirige a la ventana. Dora no se mueve; sigue mirando a la puerta).
STEPAN. —Qué erguido camina. Me equivoqué, ¿sabes?, al no confiar en Yanek. No me gustaba su entusiasmo. Se persignó, ¿lo viste? ¿Es creyente?
DORA. —No practica.