Los justos
Los justos KALIAYEV. —(más alto). Soy socialista revolucionario.
FOKA. —¡Vaya! ¿Y qué necesidad tenías tú de ser lo que dices? No tenías más que quedarte tranquilo y todo te hubiera ido bien. La tierra se ha hecho para los barines.
KALIAYEV. —No, se ha hecho para ti. Hay demasiada miseria y demasiados crímenes. Cuando haya menos miseria, habrá menos crímenes. Si la tierra fuera libre, tú no estarías aquí.
FOKA. —Sí y no. En fin, libre o no, nunca es bueno beber un trago de más.
KALIAYEV. —Nunca es bueno. Sólo que se bebe porque se está humillado. Llegará un día en que ya no sea útil beber, en que nadie sienta vergüenza, ni el barín, ni el pobre diablo. Todos seremos hermanos y la justicia hará transparentes nuestros corazones. ¿Sabes de qué te hablo?
FOKA. —Sí, del reino de Dios.
EL GUARDIÁN. —No tan alto.
KALIAYEV. —No hay que decir eso, hermano. Dios no puede nada. ¡La justicia es cosa nuestra! (Un silencio). ¿No comprendes? ¿Conoces la leyenda de San Demetrio?
FOKA. —No.