Los justos
Los justos STEPAN. —¿Está todo listo, Boria?
ANNENKOV. —(cambiando de tono). Desde hace un mes, dos de los nuestros estudian los movimientos del gran duque. Dora ha reunido el material necesario.
STEPAN. —¿Está redactada la proclama?
ANNENKOV. —SÃ. Toda Rusia sabrá que el gran duque Sergio fue ejecutado con una bomba por el grupo de combate del partido socialista revolucionario para acelerar la liberación del pueblo ruso. La corte imperial sabrá también que estamos decididos a ejercer el terror hasta que la tierra sea restituida al pueblo. ¡SÃ, Stepan, todo está preparado! Se acerca el momento.
STEPAN. —¿Qué debo hacer yo?
ANNENKOV. —Para empezar, ayudarás a Dora. Schweitzer, a quien tú reemplazas, trabajaba con ella.
STEPAN. —¿Murió?
ANNENKOV. —SÃ.
STEPAN. —¿Cómo?
DORA. —Un accidente.
(Stepan mira a Dora. Dora desvÃa la mirada).
STEPAN. —¿Y después?
ANNENKOV. —Después, ya veremos. Debes estar dispuesto a sustituirnos, llegado el caso, y a mantener el enlace con el Comité Central.
STEPAN. —¿Quiénes son nuestros camaradas?
ANNENKOV. —Conociste a Voinov en Suiza. ConfÃo en él, a pesar de su juventud. No conoces a Yanek.
