Los justos
Los justos KALIAYEV. —(con desesperación). ¡Morir con ella! Los que hoy se aman, deben morir juntos si quieren reunirse. La injusticia separa, la vergüenza, el dolor, el daño que se hace a los demás, el crimen separan. Vivir es una tortura, puesto que vivir separa…
LA GRAN DUQUESA. —Dios junta.
KALIAYEV. —No en este mundo. Y mis citas son en este mundo.
LA GRAN DUQUESA. —Es la cita de los perros, con el hocico en el suelo, siempre husmeando, siempre decepcionados.
KALIAYEV. —(vuelto hacia la ventana). Pronto lo sabré. (Una pausa). Pero ¿no es posible imaginar que dos seres que renuncian a toda alegrÃa, se amen en el dolor sin poder darse otra cita que la del dolor? (La mira). ¿No es posible imaginar que la misma cuerda una entonces a esos dos seres?
LA GRAN DUQUESA. —¿Qué es ese amor terrible?
KALIAYEV. —Usted y los suyos nunca nos han permitido otro.
LA GRAN DUQUESA. —Yo también amaba al que usted mató.
KALIAYEV. —Lo he comprendido. Por eso le perdono el mal que usted y los suyos me han hecho. (Una pausa). Ahora, déjeme.
(Largo silencio).