Los justos
Los justos STEPAN. —Nada. Una vez solamente sacudió la pierna para quitarse un poco de barro que le manchaba el zapato.
DORA. —(con la cabeza en las manos). ¡Un poco de barro!
ANNENKOV. —(bruscamente). ¿Cómo lo sabes? (Stepan calla). ¿Le preguntaste todo eso a Orlov? ¿Por qué?
STEPAN. —(apartando la mirada). HabÃa algo entre Yanek y yo.
ANNENKOV. —¿Qué?
STEPAN. —Yo le envidiaba.
DORA. —¿Qué más, Stepan, qué más?
STEPAN. —El padre Florenski fue a presentarle el crucifijo. Él se negó a besarlo. Y declaró «Ya le dije que he terminado con la vida y estoy en regla con la muerte».
DORA. —¿Cómo estaba su voz?
STEPAN. —Exactamente igual. Sin la febrilidad y la impaciencia que le conocÃais.
DORA. —¿ParecÃa feliz?
ANNENKOV. —¿Estás loca?