Juvenilia
Juvenilia El banco de la batalla había sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques vio la ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales en el movimiento defensivo perdía un tanto el equilibrio, su adversario, de un golpe enérgico, dio en tierra con el banco y con Corrales.
Antes de que éste pudiera levantarse Jacques le asió del cuello de la camisa, no saltando el bolón correspondiente por la costumbre inveterada en Corrales de no usarlo nunca.
No brilló en manos del vencedor la daga de misericordia, pero sí sonó, uno solo, soberbio bofetón.
Así concluyó aquel memorable combate, que habíamos presenciado silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las batallas de Almagro y Pizarro, como luchas, de seres superiores al hombre…