La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras —Niños, harÃamos mejor en seguir buscando. Empieza la marea alta.
En la oscuridad, a la orilla del lago, se agitó una sombra negra. Li dio un grito horrorizada.
—AllÃ, allÃ…
Tres linternas enfocaron su luz hacia aquel lado. Era Greta que, de rodillas, buscaba perlas.
Li tenÃa en su regazo la gorra del capitán, que contenÃa 21 perlas. Abe servÃa licores y Judy atendÃa al gramófono. La hermosura de una noche estrellada brillaba sobre el eterno susurro del mar.
—Bien, ¿qué tÃtulo vamos a ponerle? —preguntó Fred.
—LA HIJA DE UN INDUSTRIAL DE MILWAUKEE FILMA A LOS REPTILES FÓSILES.
—LAGARTOS ANTEDILUVIANOS RINDEN HOMENAJE A LA BELLEZA Y A LA JUVENTUD —propuso Abe poéticamente.
—EL YATE GLORIA PICKFORD DESCUBRE SERES DESCONOCIDOS —aconsejó el capitán—. O quizás EL MISTERIO DE LA ISLA DE TAHUARA.
—Eso servirÃa solamente para el subtÃtulo. El tÃtulo debe decir mucho más.
—Quizá: BASEBALL FRED LUCHA CONTRA LOS MONSTRUOS —exclamó Judy—. Fred estaba formidable cuando se lanzó contra ellos. Lo que hace falta es que salga bien en el film.
El capitán tosió: