La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras (Los ensayos de la señorita Kistemaeckers han sido completados por un interesante experimento del erudito Abate Bontempelli. Dicho Abate secó y molió la masa fecundante del macho, añadiéndola al agua en que se encontraban las hembras. Éstas empezaron a poner huevos fecundados. El mismo resultado obtuvo cuando secó y molió el aparato genital del macho Andrias, o cuando hizo un extracto de dicho aparato con alcohol y lo derramó en el recipiente en que vivÃan las hembras. Y también se produjo el mismo efecto con extracto de sesos y hasta con extracto de las glándulas de la piel de Andrias exprimidas en la época del celo. En todos los casos citados, la hembra no reaccionaba al principio a dichos compuestos, pero al cabo de unos momentos empezaba a perder interés por la comida y quedaba inmóvil en el agua. Después de unas horas empezaba a poner huevos, envueltos en una sustancia gelatinosa, del tamaño de los excrementos de una cucaracha…).