La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras —¿Crees que puede haber guerra? —preguntó preocupada la señora Povondra—. Ya sabes, lo digo por nuestro Frantik, ¡si tuviera que ir a la guerra!
—¿Guerra? —opinó el señor Povondra—. Tendrá que haber una guerra mundial para que los Estados se puedan repartir el mar. Pero nosotros seremos neutrales. Siempre hay alguien que permanece neutral, para poder vender armas a los demás. Asà es la cosa —decidió el señor Povondra—, pero las mujeres no comprenden eso.
La señora Povondra apretó los labios y con rápidas puntadas terminó de arreglar la isla de Ceilán en el calcetÃn del joven Frantik.