La krakatita
La krakatita —Entonces una chispa azul recorre la krakatita —añadió el señor Carson ensimismado— y luego explota.
Se hizo un silencio tal, que Prokop podÃa escuchar el tictac del reloj de Carson.
—Jaja —dijo en voz baja el señor Carson y pasó la mano con desesperación por su mata de cabello pelirrojo.
—¿Qué quiere decir? —estalló Prokop. El señor Carson tan sólo se encogió de hombros.
—¿Y usted? —dijo Carson— ¿Qué pensó usted cuando aquello… «por sà mismo»… le explotó? ¿Y bien?
—Nada —dijo elusivo Prokop—. No he reflexionado sobre ello… durante tanto tiempo. —El señor Carson ladró algo ofensivo—. Es decir —se corrigió Prokop—, entonces se me ocurrió que podrÃan ser… quizás… las ondas electromagnéticas.