La krakatita
La krakatita —Pues sÃ, los martes y los viernes. Llaman a este fenómeno «borrado de comunicaciones». Los telegrafistas empiezan a oÃr un chisporroteo, y ahà lo tienes: los chicos se vuelven locos. Penoso, ¿verdad? —El señor Carson se quitó las gafas y se puso a limpiarlas con gran ceremonia—. Primero… primero pensaron que eran tormentas magnéticas o algo asÃ. Pero cuando vieron que tenÃa un horario… regular… los martes y viernes… Resumiendo, Marconi, TSF, Transradio y los ministerios de correos y marina, de comercio, de interior y de no sé cuántas cosas más pagarán veinte mil libras al listillo que resuelva el rompecabezas. —El señor Carson se puso de nuevo las gafas y observó con curiosidad—. Se cree que existe una estación ilegal que se divierte borrando comunicaciones. Una idiotez, ¿no? ¡Una estación privada que, asà porque sÃ, por hacer la gracia, envÃa como mÃnimo cien kilovatios al aire! ¡Pff! —Carson escupió.
—Los martes y los viernes —dijo Prokop—, o sea, simultáneamente… a la vez…