La krakatita
La krakatita Quedaba ya tan sólo una cuarta posibilidad: que la encontrara por casualidad. Y en esa casualidad se esforzó Prokop por introducir un cierto método: dividió un mapa de Praga en sectores y fue rastreando paulatinamente una sección tras otra, corriendo de la mañana a la noche. Un día calculó con cuánta gente se encontraba, de este modo, al cabo del día, y el resultado fue la cifra total de casi cuarenta mil. Por tanto, teniendo en cuenta el número total de habitantes de toda Praga, tenía una probabilidad entre veinte de ver a la que andaba buscando.
Pero incluso esa probabilidad tan pequeña era una gran esperanza. Había calles y lugares, por delante de otros, en los que a priori parecía más verosímil que ella viviera o por los que ella pasara: calles con acacias en flor, majestuosas plazas antiguas, rincones íntimos de vida profunda y austera.