La krakatita
La krakatita Una vez se despertó en medio de la noche, y de repente tuvo irremediablemente claro que así no la iba a encontrar en la vida; que tenía que levantarse y encontrar a Jirka Tomeš, que la conocía y estaba obligado a hablarle de ella. Así que se vistió en mitad de la noche, no podía esperar a la mañana. No estaba preparado para los incomprensibles problemas y demoras para gestionar el pasaporte; tampoco entendía qué era lo que querían de él, y se enfurecía y entristecía en una impaciencia febril. Por fin, por fin, una noche, un tren expreso lo condujo más allá de la frontera. ¡Conque, en primer lugar, a Balttin!
«Ahora se resolverá todo», sintió Prokop.