La krakatita
La krakatita Todo se resolvió, por desgracia, de un modo diferente al que tenía pensado.
En efecto, su plan consistía en buscar en Balttin al mismo que se había hecho pasar ante él por Carson y decirle, más o menos, lo siguiente: «Una cosa a cambio de otra, no me interesa el dinero. Usted me conduce inmediatamente hasta Jiří Tomeš, con el que tengo asuntos que tratar, y a cambio les entrego un buen explosivo, pongamos, por ejemplo, fulminato de yodo con una detonación garantizada de unos once mil metros por segundo, o, allá usted, cierto ácido metálico de treinta mil, caballero, y haga con él lo que quiera». Estarían totalmente locos si no accedieran a un negocio semejante.
