La krakatita
La krakatita —Muy interesante —dijo la princesa, mirando ya hacia otro lado—. DÃgale que me instruya en alguna ocasión. Entonces, hasta la vista, al mediodÃa, ¿cierto?
Prokop hizo una reverencia casi a tiempo, y el señor Carson lo arrastró al parque.
—De raza —reconoció—. Esa mujer es de raza. Orgullosa, ¿eh? Espere a conocerla más a fondo.
Prokop se detuvo.
—Escuche, Carson, para que no se confunda. No tengo intención de conocer a nadie más a fondo. Me iré hoy o mañana, ¿entiende?
El señor Carson mordisqueba una hoja, como si tal cosa.
—Es una pena —dijo—. Esto es muy bonito. Bueno, qué se le va a hacer.
—Resumiendo, dÃgame dónde está Tomeš…
—Cuando se marche de aquÃ. ¿Qué tal le ha caÃdo el viejo?
—A mà qué más me da —refunfuñó Prokop.