La krakatita
La krakatita —¿Y qué diablos lo ha llevado a los lÃmites del parque? Puede caminar por dentro, y asunto concluido.
—Entonces, ¿estoy prisionero?
—¡Dios me libre! Para que no me olvide, aquà está su identificación. Un laisser-passez para la fábrica, ¿sabe? Por si quisiera echarle un vistazo, por un casual.
Prokop cogió la identificación y se sorprendió: en ella habÃa una fotografÃa obviamente tomada ese mismo dÃa.
—¿Y con esto puedo salir al exterior?
—Eso no —se apresuró a decir el señor Carson—. Eso no se lo recomendarÃa. En absoluto. Tenga cuidado, ¿eh? Venga a echar un vistazo —dijo desde la ventana.
—¿Qué ocurre?
—Egon está aprendiendo a boxear. ¡Toma, le ha dado! Ése es von Graun, ¿sabe? ¡Jaja, este chico tiene coraje!