La krakatita
La krakatita —En fin, me prepararé para ello —anunció Prokop con encarnizamiento—. Mon prince, ¿podrÃa avisarles de que… no será… tan fácil?
—¿Có-có-cómo? ¿Disculpe? —tartamudeó oncle Charles.
Prokop giró la mano en el aire provocando un zumbido y lanzó un objeto imaginario ante él. «Bum», exclamó. Oncle Rohn se estremeció.
—¿Intentará defenderse?
Prokop no dijo nada; se quedó de pie con las manos en los bolsillos, frunció el ceño de un modo horrible y reflexionó. Oncle Charles, paliducho y decrépito en la oscuridad de la noche, se acercó a él.