Mentira
Mentira Él asintió lentamente, sin decir nada más. Caminaron juntos en silencio por un rato, dejando que el ruido del mundo llenara los huecos que las palabras no podÃan alcanzar.
Marcelo todavÃa tenÃa un largo camino por recorrer. HabÃa errores que no podÃa borrar, cicatrices que no desaparecerÃan, y una sociedad que siempre lo verÃa con sospecha. Pero ahora, por primera vez, parecÃa dispuesto a intentarlo.
—¿Y ahora qué? —preguntó él, mientras cruzaban un parque lleno de niños jugando y perros corriendo tras frisbees.
—Ahora es tu turno —dijo Xenia, con una pequeña sonrisa—. Demuéstrame que tenÃa razón al creer en ti.
Marcelo se detuvo y la miró, como si quisiera memorizar cada detalle de ese momento.
—Voy a hacerlo —dijo con una certeza que no habÃa escuchado en su voz antes.
El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, tiñendo el cielo de un naranja profundo. Mientras caminaban, Xenia no podÃa evitar sentir que algo dentro de ella también habÃa cambiado. Su vida, que siempre habÃa estado guiada por reglas y expectativas ajenas, ahora parecÃa llena de posibilidades que no habÃa considerado antes.