Mentira
Mentira Porque aunque Marcelo parecÃa real, algo en su voz tenÃa un eco extraño, una sombra que Xenia ignoró mientras se aferraba a la ilusión de haber encontrado a alguien que la comprendÃa.
Sin darse cuenta, su mundo comenzaba a tambalearse, las grietas de su vida cotidiana ensanchándose con cada conversación.
El huracán se acercaba, y Xenia estaba demasiado distraÃda para notar el viento que ya comenzaba a soplar.
El contacto con Marcelo se volvió un ritual nocturno. Entre mensajes, Xenia comenzó a sentir que, por primera vez en mucho tiempo, alguien veÃa más allá de las notas perfectas, los planes estrictos de su madre, y la monotonÃa de su rutina.
—¿Por qué dices que eres como Holden? —preguntó una noche, mientras sus dedos temblaban sobre el teclado.
La respuesta llegó casi de inmediato, como si él también estuviera esperando del otro lado de la pantalla.
—Porque Holden huye de todo y no sabe cómo volver. ¿Tú nunca has querido escapar, Xenia?