Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas ¿Qué querÃa, pues, el niño? No se necesitaba ser Sherlock Holmes para saberlo. Su orgullo, su ira, su deseo de sentirse importante —las emociones más fuertes en su composición mental—, le instaban a la venganza, a dar un buen puñetazo en la nariz al «matón». Y cuando el padre le dijo que algún dÃa podrÃa cerrar los ojos del «matón» a puñetazos, si comÃa las cosas que la madre le recomendaba, cuando el padre le prometió esto, ya no hubo problema dietético. Aquel niño comÃa espinacas, coles, cualquier cosa, a fin de poder castigar al «matón» que tantas veces lo habÃa humillado.
Después de resolver este problema, el padre encaró otro: el niño tenÃa la mala costumbre de empapar la cama. DormÃa con su abuela. Por la mañana, la abuela se despertaba, tocaba la sábana y decÃa:
—Mira, Johnny, lo que hiciste anoche.
—No —respondÃa el niño—; yo no fui. Fuiste tú.
Retos, castigos, intentos de avergonzarlo, reiteración de que la madre no querÃa que hiciera eso: por ningún medio se conseguÃa tener seca la cama. Entonces se preguntaron los padres: «¿Cómo podrÃamos hacer que este niño quiera dejar de mojar la cama?».