Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas No empiece nunca anunciando: «Le voy a demostrar tal y tal cosa». Está mal. Eso equivale a decir: «Soy más vivo que usted. Voy decirle una o dos cosas y le haré cambiar de idea».
Esto es un desafío. Despierta oposición y hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes e que empiece a hablar.
Es difícil, aun bajo las condiciones más benignas, hacer que los demás cambien de idea. ¿Por qué hacerlo aún más difícil, pues? ¿Por qué ponerse en desventaja?
Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo.
Así se expresó Alexander Pope:
Se ha de enseñar a los hombres como si no se les enseñara, Y proponerles cosas ignoradas como si fueran olvidadas.
Hace más de trescientos años, Galileo dijo:
No se le puede enseñar nada a nadie; sólo se lo puede ayudar a que lo encuentre dentro de sí.
Lord Chesterfield dijo así a su hijo:
Has de ser más sabio que los demás, si puedes; pero no lo digas.
Sócrates decía repetidamente a sus discípulos en Atenas:
Sólo sé que no sé nada.