Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Bien: no puedo tener ya la esperanza de ser más inteligente que Sócrates; por lo tanto, he dejado de decir a los demás que se equivocan. Y compruebo que rinde beneficios.
Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está errada —sÃ, aun cuando usted sepa que está errada— es mucho mejor empezar diciendo: «Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. Me equivoco con tanta frecuencia… Y si me equivoco, quiero corregir mi error. Examinemos los hechos».
Hay algo de mágico, positivamente mágico, en frases como ésas: «Quizá me equivoque». «Me equivoco con tanta frecuencia…».
Nadie en el mundo o fuera de él objetará nada si usted dice: «Quizá me equivoque. Examinemos los hechos».
Uno de los miembros de nuestras clases usaba este método para tratar con sus clientes; era Harold Reinke, concesionario de la empresa Dodge en Billing, Montana. Nos contó que las presiones del negocio de venta de automóviles lo habÃan llevado a desplegar una dureza inusual al enfrentarse con las quejas de sus clientes. Esto provocaba discusiones, pérdida de negocios y un malestar generalizado.
Le contó a la clase en la que se hallaba: