Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Yo pronuncié cierta vez una conferencia radiotelefónica acerca de la autora de Mujercitas, Louisa May Alcott. Naturalmente, yo sabÃa que habÃa vivido y escrito sus libros inmortales en Concord, Massachusetts. Pero, sin pensar en lo que decÃa, hablé de una visita hecha por mà a su viejo hogar en Concord, Nueva Hampshire. Si hubiese dicho Nueva Hampshire sólo una vez, se me podrÃa haber perdonado. Pero, desgraciadamente, lo dije dos veces. Me vi asediado por cartas y telegramas, agrios mensajes que giraban en torno a mi indefensa cabeza como un enjambre de avispas. Muchos de ellos mostraban indignación. Unos pocos eran insultantes. Una dama colonial, criada en Concord, Massachusetts, y residente por entonces en Filadelfia, volcó en mà su ira más ardiente. No podrÃa haberse mostrado más punzante si yo hubiese dicho que la Srta. Alcott pertenecÃa a una tribu de canÃbales. Al leer la carta, reflexioné: «Gracias a Dios que no me he casado con esta señora». Tuve impulsos de escribirle manifestándole que, si bien yo habÃa cometido un error geográfico, ella lo habÃa cometido en cuanto a cortesÃa. Ésa iba a ser mi frase inicial. Después, ya verÃa lo que pensaba de ella. Pero no lo hice. Me dominé. Comprendà que cualquier tonto acalorado harÃa lo mismo.