Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Un amigo mÃo, soltero, de unos cuarenta años de edad, se comprometió para casarse, y su novia lo persuadió de que tomara unas tardÃas lecciones de baile.
—Bien sabe Dios —me confesó este hombre al narrarme el caso— que necesitaba lecciones de baile, porque yo bailaba tal como cuando empecé, hace veinte años. La primera profesora a quien vi me dijo probablemente la verdad. Me dijo que tenÃa que olvidarme de todo lo aprendido y empezar otra vez. Con eso me desalentó. No me quedaba un incentivo para seguir aprendiendo. AsÃ, pues, la dejé.
Quizá mintiera la profesora a quien fui a ver después; pero de todos modos me gustó. Dijo, tranquilamente, que quizá mi manera de bailar era un poco anticuada, pero que en lo fundamental todo iba bien, y que no tendrÃa inconveniente alguno para aprender unos cuantos pasos nuevos. La primera profesora me habÃa desalentado al acentuar o destacar mis errores. Esta nueva profesora hizo lo contrario. Me aseguró que yo tenÃa un sentido natural del ritmo, que era un bailarÃn nato. El sentido común me dice que he sido siempre y siempre seré un bailarÃn de cuarta categorÃa; pero en lo hondo del corazón me gusta pensar que quizá la profesora tenÃa razón. Es claro que yo le pagaba para que me lo dijera, pero ¿a qué recordar eso?
