Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Theodore Roosevelt ha dicho que cuando, como presidente, se veía ante algún grave problema, solía reclinarse en su sillón y mirar un gran cuadro de Lincoln que había sobre su escritorio en la Casa Blanca, y preguntarse entonces: «¿Qué haría Lincoln si se viera en mi lugar? ¿Cómo resolvería este problema?».
La próxima vez que sintamos la tentación de reprocharle algo a alguien, saquemos un billete de cinco dólares del bolsillo, miremos el retrato de Lincoln y preguntemos: «¿Cómo resolvería Lincoln este problema si estuviera en mi lugar?».
Mark Twain solía perder la paciencia, y escribía cartas que quemaban el papel. Por ejemplo, una vez le escribió a un hombre que había despertado su ira:
Lo que usted necesita es un permiso de entierro. No tiene más que decirlo, y le conseguiré uno.
En otra ocasión le escribió a un editor sobre los intentos de un corrector de pruebas de «mejorar mi ortografía y puntuación». Ordenó lo siguiente:
Imprima de acuerdo con la copia que le envío, y que el corrector hunda sus sugerencias en las gachas de su cerebro podrido.
Mark Twain se sentía mejor después de escribir estas cartas hirientes. Le permitían descargar presión; y las cartas no hacían daño a nadie porque la esposa del escritor las desviaba secretamente. Nunca eran despachadas.