Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Sí, la diferencia significativa que se advierte entre Dillinger y Rockefeller es la forma en que satisfacían sus deseos de ser importantes.
La historia chispea con divertidos ejemplos de personas famosas que lucharon por dar satisfacción a sus deseos de importancia. El mismo George Washington quería ser llamado «Su Poderío, el Presidente de los Estados Unidos»; y Colón reclamaba el título de «Almirante del Océano y Virrey de las Indias». Catalina la Grande se negaba a abrir cartas que no estuvieran dirigidas a «Su Majestad Imperial»; y la Sra. de Lincoln, en la Casa Blanca, se volvió una vez hacia la Sra. de Grant, como una tigresa, y gritó: «¿Cómo se atreve usted a sentarse en mi presencia sin que la haya invitado a hacerlo?».
Nuestros millonarios ayudaron al almirante Byrd a financiar su expedición al Antártico en 1928 con la condición de que caletas y montañas heladas fuesen bautizadas con sus nombres; y Victor Hugo aspiraba a que la ciudad de París, nada menos, fuera rebautizada con su nombre. Hasta Shakespeare, grande entre los grandes, trató de agregar brillo a su nombre procurándose un escudo de nobleza para su familia.