A traves del espejo
A traves del espejo -Su Majestad ha de excusarla -le dijo la Reina roja a Alicia, tomando una de las manos de la Reina blanca entre las suyas y acariciándosela suavemente-. Tiene buena intención, pero por lo general no puede evitar que se le escapen algunas tonterÃas.
La Reina blanca miró tÃmidamente a Alicia, que sintió que tenÃa que decirle algo amable; pero la verdad es que en aquel momento no se le ocurrÃa nada.
-Lo que pasa es que nunca la educaron como es debido -continuó la Reina roja-. Pero el buen carácter que tiene es algo que asombra. ¡Dale palmaditas en la cabeza y verás cómo le gusta! -Pero esto era algo más de lo que Alicia se habrÃa atrevido.
-Un poco de cariño..., y unos tirabuzones en el pelo..., es todo lo que está pidiendo.
La Reina blanca dio un profundo suspiro y recostó la cabeza sobre el hombro de Alicia. -Tengo tanto sueño -gimió.
-¡Está cansada, pobrecita ella! -Se compadeció la Reina roja-. AlÃsale el pelo..., préstale tu gorro de dormir..., y arrúllala con una buena canción de cuna.
-No llevo gorro de dormir que prestarle -dijo Alicia intentando obedecer la primera de sus indicaciones-y tampoco sé ninguna buena canción de cuna con qué arrullarla.