A traves del espejo
A traves del espejo -Este debe ser el bosque -se dijo, preocupada-en el que las cosas carecen de nombre. Me pregunto, ¿qué le sucederá al mÃo cuando entre en él? No me gustarÃa perderlo en absoluto... porque en ese caso tendrÃan que darme otro y estoy segura de que serÃa uno feÃsimo. Pero si asà fuera ¡lo divertido será buscar a la criatura a la que la hayan dado el mÃo! Seria igual que en esos anuncios de los periódicos que pone la gente que pierde a sus perros... «responde por el nombre de 'Chispa'; lleva un collar de bronce...» ¡Qué gracioso serÃa llamar a todo lo que viera «Alicia» hasta que algo o alguien respondiera! Sólo que si supieran lo que es bueno se guardarÃan mucho de hacerlo.
Estaba argumentando de esta manera cuando llegó al lindero del bosque: tenÃa un aspecto muy fresco y sombreado.
-Bueno, al menos vale la pena -dijo mientras se adentraba bajo los árboles-, después de haber pasado tanto calor, entrar aquà en este... en este... ¿en este qué? -repetÃa bastante sorprendida de no poder acordarse de cómo se llamaba aquello-. Quiero decir, entrar en el ... en el... bueno... vamos, ¡aquà dentro! -afirmó al fin, apoyándose con una mano sobre el tronco de un árbol-. ¿Cómo se llamará todo esto? Estoy empezando a pensar que no tenga ningún nombre... ¡Como que no se llama de ninguna manera!