Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Lo que causa al relámpago —pronunció Alicia muy decidida, porque esta vez sà que estaba convencida de que sabÃa la contestación—, es el trueno…, ¡ay, no, no! —se corrigió apresuradamente—. ¡Quise decir al revés!
—¡Demasiado tarde para corregirlo! —sentenció la Reina roja—. Una vez que se dice algo, ¡dicho está! Y a cargar con las consecuencias…
—Lo que me recuerda… —dijo la Reina blanca mirando hacia el suelo y juntando y separando las manos nerviosamente—. ¡La de truenos y relámpagos que hubo durante la tormenta del último martes…! Bueno, de la última tanda de martes que tuvimos, se comprende.
Esto desconcertó a Alicia.
—En nuestro paÃs —observó— no hay más que un dÃa a la vez.
La Reina roja dijo:
—¡Pues vaya manera más mezquina y ramplona de hacer las cosas! En cambio aquÃ, casi siempre acumulamos los dÃas y las noches; y a veces en invierno nos echamos al coleto hasta cinco noches seguidas, ya te podrás imaginar que para aprovechar mejor el calor.
—¿Es que cinco noches son más templadas que una? —se atrevió a preguntar Alicia.
—Cinco veces más templadas, pues claro.
—Pero, por la misma razón, debieran de ser cinco veces más frÃas…