Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo A Alicia se le ocurrió una nueva dificultad:
—Y ¿qué le pasarÃa si no pudiera encontrarlo? —insinuó.
—Pues que se morirÃa, naturalmente.
—Pero eso ha de sucederles muy a menudo —dijo Alicia pensativa.
—Siempre les pasa —afirmó el mosquito.
Con esto, Alicia se quedó callada durante un minuto o dos, considerándolo todo. Mientras tanto, el mosquito se entretenÃa zumbando y dando vueltas y más vueltas alrededor de su cabeza. Por fin, volvió a posarse y observó:
—¿Supongo que no te querrÃas quedar sin nombre?
—De ninguna manera —se apresuró a contestar Alicia, no sin cierta ansiedad.
—Y sin embargo, ¿quién sabe? —continuó diciendo el mosquito, asà como quien no le da importancia a la cosa—. ¡ImagÃnate lo conveniente que te serÃa volver a casa sin nombre! Entonces si, por ejemplo, tu niñera te quisiese llamar para que estudiaras la lección, no podrÃa decir más que «¡Ven aquÃ…!», y allà se quedarÃa cortada, porque no tendrÃa ningún nombre con que llamarte, y entonces, claro está, no tendrÃas que hacerle ningún caso.