Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Uno, claro! —dijo indignado el Lirón; sin embargo, accedió a continuar.
—Asà pues, estas tres hermanitas… aprendÃan en una clase extra…
—¿A qué? —le urgió Alicia con total olvido de su promesa.
—… a extraer melaza —dijo maquinalmente el Lirón.
—Quiero una taza limpia —interrumpió el Sombrerero—; cambiémonos de sitio.
Se cambió mientras hablaba, y el Lirón lo siguió; la Liebre de Marzo ocupó el lugar del Lirón y, aunque de mala gana, a Alicia le tocó el sitio de la Liebre. El Sombrerero fue el único que se benefició con estos cambios, en tanto que Alicia se vio mucho peor que antes, pues la Liebre acababa de volcar el jarro de leche sobre su plato.
Alicia, deseosa de no ofender otra vez al Lirón, empezó tÃmidamente:
—Es que no entiendo. ¿De dónde extraÃan la melaza?
—De un pozo de petróleo se extrae petróleo, ¿no? —dijo el Sombrerero—; supongo, pues, que también se podrá extraer melaza de un pozo de melaza. ¿Lo entiendes ahora, estúpida?
—Pero ¿cómo podÃan si ellas estaban ya hundidas en melaza? —preguntó Alicia al Lirón, sin darse por enterada del insulto del otro.