Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Soy un pobre hombre, Su Majestad —empezó con voz temblorosa el Sombrerero—, y aún no habÃa empezado el té… hará cosa de una semana… y con las pocas tostadas… y con el titilar del té…
—¿El titilar de qué? —preguntó el Rey.
—La cosa empezó con té y… —replicó el Sombrerero.
—¿Titilar? ¡Claro que empieza con T! —le cortó el Rey—. ¿Me tomas por zopenco? ¡Sigue!
—Soy un pobre hombre —continuó el Sombrerero—, y la mayor parte de las cosas titilaban después que… solo que la Liebre de Marzo dijo…
—¡No dije nada! —interrumpió muy presta la Liebre de Marzo.
—¡Lo dijiste! —afirmó el Sombrerero.
—¡Lo niego! —dijo la Liebre de Marzo.
—¡Lo niega! —dijo el Rey—. Omitid esto.
—Bueno, en todo caso, el Lirón dijo… —prosiguió el Sombrerero, mirando con ansiedad a su alrededor para ver si este también lo negaba; pero el Lirón, que estaba profundamente dormido, no negó nada.
—Y después —continuó el Sombrerero—, corté un poco más de pan con mantequilla…
—Pero ¿qué dijo el Lirón? —preguntó uno de los jurados.