Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
¡Uno y dos! ¡Uno y dos! Y de uno a otro lado
la vorpalina espada corta y taja, tris-tras:
lo atravesó de muerte. Trofeo cercenado,
su cabeza exhibÃa galofante, al compás.
¿Lograste —dijo el padre— matar a Jabberwock?
¡Déjame que te abrace, solfulgente hijo mÃo!
¡Oh dÃa frabuloso! Clamó: ¡Calú…! ¡Caloc!
Y el viejo runquirriaba con placentero brÃo.