Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas Comió un poquitín y se preguntó con ansiedad: «¿Por dónde?, ¿por dónde?», poniéndose la mano encima de la cabeza para averiguar si era hacia arriba o hacia abajo; y no poco se sorprendió al ver que conservaba la misma estatura. En realidad, esto es lo que suele ocurrir cuando uno come pastel, pero tan habituada estaba Alicia a que solo le ocurrieran cosas extraordinarias que le pareció de lo más soso y estúpido que la vida siguiera su curso normal.
Así que, manos a la obra, pronto acabó con el pastel.
