Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas pues estamos muy gorditas
y sin aliento las más».
«¡Tranquilas!», dijo la morsa:
agradecidas le están.
Dijo la morsa: «¡A comer
rebanaditas de pan!
Que con pimienta y vinagre
son gratas al paladar.
AsÃ, ostras, si estáis listas,
iniciemos el yantar».
«¡No, no!», gritaron las ostras
(algo pálidas están).
«SerÃa ruin hacer tal cosa
tras tanta amabilidad…»
«¡Hermosa noche! —opinó
la morsa—. No tiene igual.»
«Grata ha sido la visita
¡y qué sabrosas estáis!»
Nada dijo el carpintero