Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas salvo «córtame más pan.
Por ser sorda te lo digo
dos veces, ¡y basta ya!».
Dijo la morsa: «Vergüenza
me da el juego que te traes.
Las pobres vienen de lejos
y a tanta velocidad…»
Solo dijo el carpintero:
«¡Cuánta manteca de más!».
«¡Qué pena! —dijo la morsa—.
¡Ay cuánta pena me dais!»
Entre sollozo y sollozo
la mayor se fue a zampar;
y tanto llanto el pañuelo
no lo puede ya enjugar.
«Ostras —dijo el carpintero—,
¡qué buen paseo os lleváis!
¿Volvemos a nuestras casas?»
Mas nadie respuesta da: