Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas no es extraño, pues sabéis
que devoradas están.
—Prefiero la morsa —dijo Alicia—. Al menos ella se sentÃa algo apenada por las pobres ostras.
—De todas formas, se comió más ostras que el carpintero, ¿ves tú? —dijo Tweedledee—. Se tapaba con el pañuelo para que el carpintero no pudiese contarlas; asà que todo lo contrario.
—¡Qué canalla! —exclamó indignada Alicia—. En ese caso, prefiero al carpintero…, si es cierto que no se comió tantas ostras como la morsa.
