Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Si no fuera real —dijo Alicia, medio riéndose de tan ridÃculo que le resultaba todo aquello, en medio de sus lágrimas—. No serÃa capaz de llorar.
—¡No irás a tomar estas lágrimas por auténticas, supongo! —le interrumpió en un tono de profundo desprecio.
«Sé que no están diciendo más que tonterÃas —pensó para sus adentros Alicia—, y es una bobada llorar por esto.» De modo que se enjugó las lágrimas y, con el tono más alegre que pudo, prosiguió diciendo:
