Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—Y ya sabes —añadió con mucha gravedad—, una de las cosas más serias que le pueden ocurrir a un combatiente es que le corten la cabeza.
Alicia se rio a carcajadas, pero pronto consiguió disimularlas, mediante una tosecita, para no herir demasiado sus sentimientos.
—¿Estoy muy pálido? —dijo Tweedledum, aproximándose para que le ciñera el yelmo (él lo llamaba yelmo, pero en realidad era más bien una cacerola).
—Bueno…, sÃ, un poco —repuso dulcemente Alicia.