Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—¡Oh, mucho mejor! —gritó la Reina, cuya voz se le elevaba e iba convirtiendo en un agudo a medida que repetÃa—: ¡Mucho mee-jor! ¡Mee-ee-jor! ¡Mee, mee-eeh! —La palabra derivó al final en un balido, tan igual al de una oveja que Alicia se sobresaltó.